miércoles, 12 de septiembre de 2018

Había una luz en la esquina de la habitación, un pequeño triangulo de luz. Sólo era visible por las noches. Una breve llamada telefónica y luego,  encuentros virtuales por la mensajería tecnológica de aquéllos años. Fue una sana empatía. Preguntas y respuestas de un lado y otro que generaban confianza cada día. Y en ese ir y venir,  tal vez como un juego, ingresó la seducción y algún que otro desafío virtual. "Y se dijeron tantas cosas"... Resultado: 15 años de convivencia, 4 hijos deseados y amados. Hemos recibido muchos palos en estos años. Pienso que hoy ya no son tantos... nada nos sorprende...excepto cuando otras circunstancias nos hacen dudar si hoy nos une el amor o la costumbre.

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